Morriña / Marcos Temoche (Caracas, 1982)

Texto / text: Fabiola Arroyo

El desarraigo como certeza

Un barco nos parece un objeto cuyo fin es navegar,
pero su fin no es navegar: es llegar a un puerto.
Fernando Pessoa, Libro del desasosiego, 1931.

Marcos Temoche presenta en MAMAMA espacio un proyecto de video instalación in situ enmarcado en el programa público de la exposición Crónicas Migrantes. Historias comunes entre Perú y Venezuela, en la sala 2 del Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima, Barranco. Esta exposición es la muestra de una selección de obras de 31 artistas contemporáneos peruanos y venezolanos, reunidas para pensar la migración forzada venezolana, el movimiento migratorio de mayor escala en la historia del continente.

Recientemente bajo el título Any Where, Temoche realizó una serie de intervenciones performáticas con carpas de colores en espacios públicos de Antofagasta, Chile, incluidas fachadas de oficinas de migraciones. De este modo logró sacudir, de distintos modos, la conciencia crítica acerca de este fenómeno migratorio.

 Morriña, 2019 deriva de producciones anteriores de menor escala (video objetos) también centradas en elaborar metáforas sobre el desarraigo. En este caso el artista se apropia de un bote pesquero de madera, descascarado y ajado por el tiempo y el clima, de los que forman parte del paisaje del popular distrito de Chorrillos. Una imagen en movimiento del Mar Caribe dialoga con este evocativo objeto, completando el sentido de la instalación. El vaivén de las olas contrasta con el bote detenido, que absurdamente ocupa el garaje de la casa.

Tradicionalmente estas pequeñas embarcaciones son bautizadas con nombres de personas queridas, de figuras religiosas o bien de palabras o frases que aluden a recuerdos personales. En este caso Morriña (palabra derivada del gallegoportugués morrinha) es justamente el sentimiento de nostalgia o melancolía asociado a dejar atrás el país o la región de origen, los afectos y los lugares de pertenencia.

Morriña, 2019 es por tanto un paisaje imaginario en el que se imbrican en principio memorias de las geografías del Pacífico y del Caribe. Deriva entonces de referentes autobiográficos del artista para expandirse con libertad hacia la autoficción. Es decir, Temoche parte de su propia historia de vida marcada por una relación afectiva compleja con los territorios y las fronteras, tanto geográficas como simbólicas, de sus dos países de origen: Venezuela y Perú. Y asimismo confunde a consciencia los límites de lo biográfico y lo ficcional, complejizando así su imaginario personal.

 Morriña, 2019 materializa la paradoja del desarraigo convertido en certeza de cara al desplazamiento -físico, afectivo, identitario, político- que supone la migración empujada por difíciles coyunturas sociales, económicas, políticas. De este modo el artista continúa en la búsqueda de vías para reelaborar memorias individuales y colectivas de carácter traumático. Al activar reflexiones en los contextos específicos de producción y circulación en donde estas experiencias están presentes consigue reforzar la pertinencia de su práctica como parte de las actuales narrativas visuales del destierro que discurren desterritorializadas / reterritorializadas en la Venezuela diaspórica.

Uprooting as a certitud

A ship seems to us an object whose aim is to
navigate but its truly aim is to reach port.
Fernando Pessoa, The Book of Disquiet, 1931.

Marcos Temoche exposes at MAMAMA’s a project of video installation in situ framed in the public program of the exhibition Crónicas Migrantes. Historias comunes entre Perú y Venezuela, at room 2 at the Museo de Arte Contemporáneo, MAC-Lima, Barrando. This exhibition is the exposure of a selection of 31 works of art of Peruvian and Venezuelan contemporary artists. These works were reunited to think on forced migration in Venezuela, the largest scale migratory movement in the history of the continent.

 Recently, below the title Anywhere, Temoche did a set of performance interventions with colored tents at public spaces in Antofagasta, Chile, migration offices facades included. In this way, Temoche got shaken, in several modes, the critical consciousness of this migratory phenomenon.

 Morriña, 2019 results of former productions in a lower scale (video objects) centered, as well, in elaborating metaphors about uprooting. In this case the artist takes one wooden fishing boat, husked and worn because of the time and weather; one boat like those which are on the popular view of the Chorillos District. One image of the Caribbean Sea dialogue to this evocative object, giving sense to the installation. The swinging of waves contrasts with the stopped boat that absurdly occupies the garage of the house.

 Traditionally these small ships are baptized either with names of lovely people or of religious figures or words or sentences that allude to personal memories. In this case Morriña (word come from the gallegoportuguese morrinha) is precisely the longing or melancholia feeling associated to left behind the fatherland or the region of origin; the affects and the belonging places.

 Morriña, 2019 is, therefore, an imaginary landscape in which entangle, in principle, memories of the geographies of the Pacific and the Caribbean. The exhibition comes, thus, from autobiographical backgrounds of the artist to expand with the freedom towards self-fiction. That is to say, Temoche is based on his own life history, marked by an affective and complex relation with territories and borders, both geographical and symbolic, of his two fatherlands: Venezuela y Perú. Also, he mixes consciously the boundaries of biography and fiction, making complex his personal imaginary.

 Morriña, 2019 materializes the uprooting paradox. The uprooting becomes in the certitude faced to the displacement –physical, affective, indentitary, political- that supposes the migration pulled by social, economic, political and hard junctures. In this way, the artist continues with the finding of tracks for redoing individual and collective memories of traumatic. Activating these reflections in specific contexts of production and circulation, where all those experiences are presents, he achieves reinforce the relevance of his practice as part of current visual narratives of uprooting that flow deterritorialized / reterritorialized in the diaspora from Venezuela.

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